miércoles, 26 de julio de 2017

Esclerosis múltiple: una enfermedad causante de incapacidad neurológica

http://www.elliberal.com.ar/noticia/354258/esclerosis-multiple-enfermedad-causante-incapacidad-neurologica

23/07/2017 -
La esclerosis múltiple también se denomina esclerosis en placas, esclerosis insular o esclerosis diseminada. El diagnóstico de esclerosis múltiple se basa en datos clínicos. Se considera la enfermedad como clínicamente definida cuando han existido dos brotes con evidencia de dos lesiones en áreas separadas en sistema nervioso central. Tras la sospecha clínica, es preciso descartar las enfermedades que pueden cursar de modo parecido, incluidas entidades tan variadas como inflamaciones vasculares, infecciones, tumores, inflamaciones granulomatosas. La resonancia magnética sirve no sólo para confirmar la presencia de lesiones, sino para descartar otras enfermedades, fundamentalmente procesos malformativos y tumores de la fosa posterior y médula. La esclerosis múltiple (EM) es la más común de las enfermedades inflamatorias que dañan la cubierta de las fibras nerviosas (mielina) del Sistema Nervioso Central (SNC). En los adultos jóvenes ocupa el primer puesto entre los trastornos neurológicos que causan incapacidad. La esclerosis múltiple conlleva la destrucción preferentemente de la vaina mielínica de las fibras nerviosas, aunque también se dañan las propias fibras nerviosas (axones), en el sistema nervioso central. Afecta a encéfalo y médula espinal de modo diseminado, con cierta predilección por nervios ópticos, sustancia blanca del cerebro, tronco cerebral y médula espinal.
Síntomas
La enfermedad puede iniciarse y cursar con síntomas diferentes, según las localizaciones de las placas. El curso puede ser en brotes, con remisión parcial o completa (forma recidivante-remitente), o progresivo (forma primariamente progresiva). Hay personas que permanecen prácticamente asintomáticas tras largos años de evolución y hay otras con brotes frecuentes, o deterioro progresivo marcado o incluso, con curso fulminante. Se presentan manifestaciones neurológicas como la fatiga, el deterioro intelectual (incluso en fases iniciales o formas benignas), las alteraciones del control motor, y episodios transitorios breves de síntomas repetidos. Estudios detallados han descubierto alteraciones del campo visual en más de la mitad de los pacientes sin antecedentes de neuritis óptica. Entre los movimientos anormales descritos están todas las variantes: temblor de reposo, espasmo hemifacial, y temblor de movimiento. Los trastornos transitorios más frecuentes en la esclerosis múltiple son distonías, crisis epilépticas, dificultad para hablar, para caminar. Otros trastornos menos frecuentes son las alteraciones vasomotoras, neuralgias, y trastornos del sueño.
Lesiones
La lesión fundamental en la esclerosis múltiple es la aparición de áreas o placas de desmielinización. Las regiones más afectas son los nervios ópticos, las zonas que rodean los ventrículos, el tronco cerebral, el cerebelo y la médula espinal. No existe correlación entre el número de lesiones y su tamaño con la sintomatología, ya que a menudo las lesiones son más numerosas de lo que la clínica haría sospechar. En un 35-40% de los casos no se muestran síntomas de la esclerosis múltiple, y las placas de desmielinización se descubren solo en la autopsia. La esclerosis múltiple puede comenzar de forma brusca o de forma lenta. Los síntomas pueden ser intensos o, por el contrario, pueden ser síntomas tan insignificantes que la persona no acuda al médico durante meses o años. Las manifestaciones de la enfermedad son muy variadas y dependen de la zona del sistema nervioso central en la que se encuentren las lesiones.
Síntomas motores
El enfermo de esclerosis múltiple, puede apreciar que arrastra una pierna al caminar o que ha perdido fuerza en una mano, o bien referir sensaciones de fatiga, pesadez o rigidez de piernas, así como tropiezos o caídas frecuentes. En la exploración se encontrarán los reflejos musculares aumentados y espasticidad, con espasmos musculares dolorosos.
Síntomas sensitivos
Son muy frecuentes y diversos, e incluyen el adormecimiento, quemazón, sensación de hormigueo… Es característica la sensibilidad al calor, produciéndose un empeoramiento de los síntomas con el aumento de la temperatura corporal. El dolor también es un síntoma muy frecuente, que puede aparecer en cualquier sitio del cuerpo y cambiar con el paso del tiempo a otras zonas. Aquí podemos observar que el paciente ya comienza con una alteración en su sensopercepción que neuropsicológicamente se va distorsionando por la intrusividad del mal y de las lesiones sufridas en su cerebro y en lugares antes indicados.
Trastornos de la coordinación motora
Debidos a la afectación del cerebelo y sus conexiones; pueden originar otros síntomas como inestabilidad al caminar, falta de coordinación o torpeza de los movimientos, temblor, dificultad en el lenguaje, etcétera. Se sostiene que esto comienza a preocupar de sobremanera al paciente y es lo que anticipa la consulta al médico neurólogo y/o neuropsicólogo para expresar su preocupación por los síntomas que está sintiendo.
Neuritis óptica
Producida por la inflamación del nervio óptico, es una manifestación muy frecuente que puede dar lugar a visión borrosa, pérdida de la saturación del color, dolor con la movilización del ojo, o incluso pérdida visual grave. La afectación suele ser en un solo ojo.
Trastornos de esfínteres rectal y vesical
Son frecuentes, pudiendo ser incluso el primer síntoma de la enfermedad (5% de los casos). Los síntomas son variables de un caso a otro. Lo más frecuente es la aparición de micciones (orinar) frecuentes con incontinencias. Esta alteración a nivel de la vejiga puede producir infecciones urinarias repetidas, y en el varón se acompaña a menudo de impotencia sexual; causa que en los hombres comiencen a preocuparse y al mismo tiempo a informarse que están padeciendo de un principio de EM.
Síntomas mentales
La depresión está presente en el 50-60% de los casos y también se ha encontrado la presencia de euforia inadecuada en estos pacientes. Destacan los trastornos de la memoria, disminución de la atención, dificultad para la solución de problemas, incluso en fases avanzadas pueden presentar una demencia franca. En estos casos los pacientes concurren al consultorio y se dan con la sorpresa que están en vías de esta enfermedad neurodegenerativa y allí sus formas de reacción hacen que necesiten un neuropsicólogo para empezar a tratar el malestar psíquico para proseguir con el tratamiento clínico adecuado y de esa forma convencer de la aceptación de la enfermedad al paciente.
Otros síntomas de la esclerosis múltiple
Pueden aparecer en distinta frecuencia y de forma variable otros síntomas como vértigo, fatiga, disfunción sexual, debilidad facial, etcétera. Si la lesión es a nivel cervical puede aparecer una especie de descarga eléctrica descendente al flexionar el cuello. Más allá que esta enfermedad tenga prácticamente sus síntomas muy marcados y conocidos no se descarta que la sintomatología de un paciente que está iniciando un proceso de EM se confunda con sintomatologías hipocondríacas, psicosomatizaciones, trastornos del control de impulsos, trastornos motores por otras causas. Por eso es necesario una evaluación detallada y el trabajo conjunto entre neurólogo y neuropsicólogo para ofrecerle al paciente un diagnóstico presuntivo lo más acertado posible.
Causas
No se ha descubierto la causa o un marcador específico de la enfermedad. Los intentos de demostrar un único origen, viral o ambiental, han fracasado. La esclerosis múltiple es la primera causa de discapacidad sobrevenida en adultos jóvenes, ya que suele afectar a personas entre 20 y 45 años. Los métodos de diagnóstico están mejorando, pero aún se desconoce qué la origina. Las hipótesis causales más convincentes son las que asocian una alteración genética con un factor ambiental, infeccioso o no, que pone en marcha un proceso inmunológico que ocasiona alteración de la pared de los vasos intracerebrales, edema e infiltración de células activadas en el sistema nervioso central (SNC). Existen datos que apoyan una predisposición genética a padecer la enfermedad, pero parece que sobre esta predisposición genética tendrían que actuar factores ambientales (como virus) para que se desarrollase la esclerosis múltiple. Este tipo de factores ambientales, a los que las mujeres podrían ser más susceptibles, podría explicar que la proporción de mujeres afectadas sea mayor que los casos de varones. Los expertos neurólogos y neuropsicólogos creen que puede deberse a que suelen ser más higiénicas, ya que el tener menos contacto con agentes infecciosos podría favorecer las enfermedades autoinmunes; y a la Vitamina D, ya que parece que se dan más casos de afectados en aquellos países donde hay menos horas de sol.
Diagnostico
Actualmente no existen pruebas diagnósticas específicas, de tal forma que la base del diagnóstico de la esclerosis múltiple sigue siendo la clínica: la aparición de síntomas y signos que indican la presencia de lesiones múltiples del SNC y de brotes de actividad clínica seguidos de fases de remisión. Por lo general, se califican de “esclerosis múltiple clínicamente definitiva” los casos con:  Historia de dos brotes distintos (síntoma propio durante más de 24 horas con una separación de un mes entre ellos).  Evidencia de dos lesiones en el cerebro y cerebelo en localizaciones distintas (demostradas a través de diagnóstico por imágenes, mediante TAC (Tomografía Axial Computada), resonancia magnética (RMN) o potenciales evocados). En todos los casos de esclerosis múltiple se puede administrar tratamiento sintomático de las secuelas:  Si hay fatiga se utiliza amantadina o pemolina.  Si hay disfunción eréctil se emplea sildenafilo.  Si hay depresión se administran inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).
Pronóstico
Se acepta en general un mejor pronóstico para aquellas formas de enfermedad con inicio antes de los 40 años de edad, síntomas oculares, sensitivos o de troncoencéfalo, evolución en brotes, síntomas iniciales de duración menor a 6 meses, y ausencia de historia familiar. De forma individual es muy difícil saber el pronóstico, ya que la esclerosis múltiple es una enfermedad con una gran variabilidad. Al cabo de 15 años de evolución, el 30% de los enfermos pueden llevar una vida independiente y activa laboralmente, y alrededor del 50% requieren algún tipo de asistencia para deambular. Algunos signos clínicos sugieren un pronóstico más favorable, como por ejemplo la ausencia de incapacidad funcional a los cinco años de evolución de la enfermedad. Otros factores pronósticos favorables incluyen un comienzo temprano (con exclusión del comienzo en la infancia) y un curso en brotes. Por el contrario, un comienzo tardío (40 años o más) y un curso progresivo entrañan peor pronóstico. Finalmente, destacar que algunos pacientes con esclerosis múltiple tienen una forma benigna de la enfermedad y nunca sufren discapacidad neurológica.

martes, 25 de julio de 2017

Terapias antiestrés contra la esclerosis múltiple

Terapias antiestrés contra la esclerosis múltiple



http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/07/11/neurociencia/1342029375.html

  • Las terapias antiestrés reducen las lesiones cerebrales típicas de la patología
'Lo único que tienes seguro en la vida es la muerte y el estrés', afirma el sabio refranero popular, ambas cosas nada positivas. Precisamente, si el estrés no es buen compañero de patologías tan distintas como el insomnio, la enfermedad cardiovascular o las úlceras, ahora se descubre que tampoco lo es para los afectados por la esclerosis múltiple.
Al menos es lo que afirma un grupo de investigadores de la Universidad Northwestern Medicine (Chicago, EEUU) capitaneado por el profesor David Mohr en la revista 'Neurology'. Según las conclusiones de este estudio, basado en los resultados de 121 pacientes con esclerosis múltiple, las terapias que enseñan a controlar el estrés reducen en más de un 20% las lesiones cerebrales típicas de esta enfermedad.
"Los resultados son importantes y abren la puerta a más investigaciones que pongan el acento en tratamientos alternativos a tantísimos fármacos", comenta a ELMUNDO.es la doctora Celia Oreja-Guevara, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Desmielinizantes de la Sociedad Española de Neurología. "Además, viene a confirmar las sospechas que ya se tenían al respecto. Hace algunos años sonaba con fuerza la psiconeuroinmunología, una rama que estudia las relaciones entre cuerpo y mente y donde el estrés forma parte especial de sus análisis por sus efectos dañinos.., incluido en este tipo de patologías".

Respire hondo y...

La esclerosis múltiple afecta sólo en España a entre 30.000 y 45.000 personas y se produce por un daño en la vaina de mielina, es decir, la cubierta protectora que rodea las neuronas. Cuando esto pasa, los impulsos nerviosos disminuyen o se detienen. Aunque no se sabe por qué se produce, se puede reconocer por una multitud de síntomas que van desde problemas musculares, como espasmos, entumecimientos o pérdida de equilibrio; hasta otros síntomas oculares, del habla, sexuales o neurológicos.
En el ensayo clínico se dividió a los 121 pacientes en dos grupos. Ambos seguían recibiendo sus medicamentos habituales pero el primero, además, también 16 sesiones de terapia antiestrés durante 24 semanas.
"Se produce un momento estresante cuando una persona siente una amenaza o que el acontecimiento es demasiado trascendente. Por ello, sobreestima esta situación o infravalora su capacidad para hacerle frente", explica Mohr. "La idea fue enseñar al primer grupo mecanismos para afrontar esos momentos, maneras de desafiar y cambiar estos pensamientos negativos y hacer una evaluación más realista y útil de la situación. Esto ayuda a administrar mejor estas circunstancias estresantes", afirma.
"El resultado es absolutamente sorprendente", señala la doctora Oreja-Guevara. "Yo también creía en los beneficios de las terapias antiestrés, pero no con tan altos resultados positivos". Y se refiere a que aquellos que recibían terapias antiestrés estaban libres de sufrir más lesiones cerebrales típicas (las captadas con gadolinio) en un 77%, en comparación con los del grupo control, cuyo porcentaje se reducía al 55%. Del mismo modo, los 'antiestresados' disminuían sus posibilidades de padecer otro tipo de lesiones inflamatorias (las conocidas como T2) en un 70%, frente al 43% del grupo que sólo tomaba fármacos.

Los misterios del cerebro

"Los médicos tienen pocas formas para saber cómo evoluciona la enfermedad", explica la doctora Oreja-Guevara. Tanto, que la forma más común de detectar si la esclerosis múltiple está activa o no es realizando pruebas de neuroimagen que muestren si existen lesiones cerebrales. De ahí, que algunas de las más comunes sean las que se descubren gracias al gadolinio, que indica una ruptura en la barrera hematoencefálica, lo que permite un daño en las células cerebrales.
Por su parte, la lesión cerebral T2 también es de carácter inflamatorio como la anterior. Con ella se encuentran daños más permanentes. "Ambas son lesiones inflamatorias, pero mientras que la primera muestra actividad inflamatoria en un periodo menor a las cuatro semanas, la segunda es un marcador que muestra lesiones más permanentes. ¿Qué conocemos con ambas? Si la inflamación aumenta es un indicador de que estamos ante una enfermedad activa", comenta esta doctora.
"La magnitud del efecto es similar a otros recientes ensayos en fase II de nuevos tratamientos farmacológicos para esta enfermedad", asegura Mohr. Aunque el estudio se ha topado con un importante 'pero'. "Todavía es prematuro formular recomendaciones específicas sobre el uso de este tipo de terapias de gestión del estrés en la esclerosis y se necesitan más estudios, ya que hemos descubierto que sus efectos positivos no se mantenían después del periodo de tratamiento, por lo que no quiero ver a los pacientes dejando de tomar toda su medicación para cambiarla por estas terapias", afirma contundente.
Para la doctora Oreja-Guevara, el mayor problema del estudio se encuentra en su periodo de tiempo, aunque se muestra optimista con los resultados. "Aunque es cierto que seis meses es poco tiempo para ver si las terapias son efectivas o no, también es importante ver que la muestra de 121 pacientes es suficientemente numerosa y los parámetros del trabajo están bien realizados como para descartar la idea del efecto placebo de estas terapias y tener esperanza en que funcionen... Además, la propia experiencia con estos pacientes indica la validez de este camino, el estrés empeora su situación", comenta.
Por ello, tanto el grupo de investigación como esta doctora se muestran de acuerdo con la búsqueda de los parámetros más importantes para que los beneficios se mantengan en el tiempo: "Es posible que las personas bajo estas terapias luego no fueran capaces de desarrollar estas habilidades por sí solas o, quizá, la parte más importante de estas terapias sea la personal, la de afrontar el estrés con apoyo social. Habrá que investigar más", concluye Mohr.